Rasheem Ikey Bodiford, de 27 años, fue condenado a diez años de prisión, más cinco de libertad condicional, por el delito de haber tenido relaciones sexuales sin haber informado a sus parejas de que era portador del VIH, informaron medios locales en Pensacola, Florida.

Una de esas mujeres avisó a la policía en junio de 2017 que, cuando supo por un análisis que tenía el virus, se acordó de que vio que Bodiford tenía en una ocasión una medicación para tratar el VIH.  Cuando le preguntó, dijo que los medicamentos eran de un tío suyo y que iba a venderlos.

Según el fiscal estatal Bill Eddins, el pasado mes de abril se celebró una audiencia judicial para determinar si Bodiford era una peligro para la gente, pues de otra manera, bajo el código penal actual, no hubiera podido ser privado de su libertad por el delito que se le imputó.

El jurado consideró que sí lo era y así fue condenado a diez años de cárcel más cinco años de libertad condicional.