sábado 13 abril, 2024

Los trastornos mentales provocados por el uso excesivo de la tecnología.

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La era digital ha cambiado nuestro comportamiento, memoria y forma de comprender el mundo.

¿Pueden los niños, y los adultos incluso, vivir sin smartphones? La respuesta es que, según parece, cada vez es más difícil. Pero también parece cierto que cada vez es más difícil adaptarnos a vivir con las nuevas tecnologías. Un artículo reciente presenta un resumen de lo que parecen ser nuevos trastornos cerebrales vinculados con la revolución digital.

La escritora Tammy Kennon argumenta que hoy, nuestros cerebros se esfuerzan por adaptarse a toda prisa a la era digital. Los neurocientíficos cognitivos dicen que todo el tiempo que pasamos delante de pantallas ha cambiado la forma en que leemos y entendemos. Navegar por Internet ha reducido nuestra capacidad de atención y nuestra paciencia, y también está teniendo efectos sobre nuestra memoria.

Encabezando la lista de nuevos trastornos cerebrales, Kennon describe lo que se denomina nomofobia, fobia a no tener el teléfono móvil a mano.  Luego está el término “tecnoferencia”, de las palabras tecnología e interferencia. Así denominan al fenómeno de la interferencia de las tecnologías digitales y los medios sociales en nuestras relaciones personales, cómo al intentar mantener una conversación con alguien que parece más interesado en los mensajes que le llegan al teléfono y que responde con expresiones vagas o distantes.

Pero lo realmente triste es el aspecto de la “tecnoferencia” que surge en momentos de intimidad con nuestras parejas. Según Kennon, otro estudio descubrió que los smartphones están interponiéndose en las vidas sexuales de las personas, y  un sorprendente 40% de los participantes afirmaron que han pospuesto el sexo debido al uso del smartphone. Algunos admitieron haberse apresurado en terminar la relación sexual para responder a una llamada telefónica o leer una notificación del móvil.

Entre otros trastornos descritos en el artículo está la “llamada fantasma”, la sensación de que tu teléfono suena o vibra en tu bolsillo cuando de hecho ni siquiera lo llevas encima en ese momento; la cibercondría es la preocupación obsesiva por la salud que lleva a utilizar Internet para investigar y autodiagnosticar afecciones imaginarias; también está el “síndrome de Truman”, la falsa impresión de que te están observando o retransmitiendo tu vida.

En definitiva, ¿los smartphones nos están atontando, interfieren en nuestras vidas sociales o nos vuelven paranoicos? Curiosamente, quizás no haya mucha diferencia entre la “tecnoferencia” de hoy y el miedo que algunas personas tenían en los años 70 de que las agencias de servicios de espionaje estuvieran manipulando los pensamientos de la sociedad implantando en secreto microchips en nuestros cerebros. No obstante, podría merecer la pena dejar a un lado la tecnología de vez en cuando, aunque sea para asegurarnos que somos capaces de vivir sin ella.

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