Mike Prieto, abogado de la familia, alega que el hogar geriátrico en vez de proporcionar el cuidado adecuado a la anciana la dejó morir de forma agonizante.

“En los últimos seis meses de su vida, ella estuvo con un dolor constante. Ella estaba siendo literalmente comida viva de adentro hacia afuera”, dijo el abogado.

Según el Washington Post, la muerte de Zuni alerta sobre cómo los hogares geriátricos, cuyos dueños son grandes compañías, sacrifican la salud de sus residentes con el fin de minimizar costos y maximizar sus ganancias.

Además, el diario afirma que estos lugares tiene calificaciones muy bajas en lo que se refiere al cuidado de los ancianos y son más proclives, en comparación con los geriátricos sin ánimo de lucro y los estatales, a ser decretados con “serias deficiencias”.

“La única variable que es común en estos lugares para garantizar sus ganancias está en su personal. De forma adrede contratan gente que no está calificada ni entrenada y así ahorran costos”, dijo Prieto.

Agentes de la agencia federal investigaron a la compañía y encontraron evidencia comprometedora. Por esto motivo, a Shepherd Hills le ordenaron pagar 337.786 dólares por penalidades, y su calificación fue bajada a una estrella, la más baja que otorga Medicare, la máxima autoridad en salud en los Estados Unidos.

El lugar ya había sido sancionado en 2016 por errores en las medicaciones que le proporcionaba a los residentes. Entre estos errores está haber proporcionado morfina a alguien que no lo necesitaba. Un anciano recibió dos dosis: una a la mañana y otra por la noche. Fue tan excesiva que sufrió una sobredosis.

Cuando Zeni ingresó a Shepherd Hills en el año 2010, con 87 años, le habían diagnosticado demencia, diabetes y otras enfermedades. La mujer era dependiente de otros, necesitaba de un cuidado constante.

Para el otoño de 2013, a la mujer le aparecieron las primeras ronchas en la piel. Además de ella, diez residentes y dies miembros del personal habían sido diagnosticados con tener la “garrapata dura”. Sin embargo, el hogar geriátrico no tomó las medidas necesarias para frenar el brote dentro del lugar hogar . Por otro lado, a los familiares no se les informó de lo ocurrido.

Otro brote de ixódidos se presentó en el años 2014 y luego otro en 2015. Para ese entonces, la situación de Zeni había empeorado: tenía erupciones y ronchas en su cabeza, cuello, pecho, hombros, espalda y brazos. Los médicos le recetaron antibióticos para tratar infecciones de parásitos y gusanos y una crema para tratar las “garrapatas duras”, pero los medicamentos no le fueron proporcionados como indicó el doctor.

Zeni murió el 2 de junio de 2015. Una autopsia dictaminó que murió de estafilococo áureo debido a la sarna costrosa que le había provocado la garrapata dura.

“Al final del día, nuestra cliente confío en los servicios del geriátrico y ellos la traicionaron”, dijo el abogado de la familia.