Guadalupe Ruiz, llevaba 7 años sin saber de su hija.

El no ver crecer a sus hijos es de las cosas más difíciles por las que una madre puede pasar.

La impotencia e incertidumbre de no ver crecer a sus hijos son de las cosas más difíciles a las que se enfrenta cualquier madre que recluida en un penal. Festivales, cumpleaños y graduaciones pueden pasar pero ¿Cómo recuperar el tiempo perdido?

Ese mismo pensamiento es el que ronda la cabeza de Guadalupe Ruiz, quien lleva presa siete años y durante todo ese tiempo no sabía nada de su hija.

Su madre Joaquina, es quien se ha encargado de cuidar a Johana, su nieta, quien es ahora su compañera de vida y con el tiempo dice empezó a quererla como si fuera su propia madre.

A Guadalupe todavía le quedan dos años para cumplir su sentencia, recuerda que cuando la detuvieron se encontraba muy mal en la calle en posesión de sustancias ilícitas, pero 6 años después comenta se encuentra lista para volver al lado de su hija y su madre para demostrarles con hechos que ha cambiado por el amor a su hija.

Johana acaba de graduarse de la primaria se encuentra feliz luego del reencuentro con su madre y dice su mejor regalo seria que su mamá regresara a casa con ella.

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